El cuerpo es nuestra tarjeta de presentación, lo primero que las personas perciben de nosotros, pero por sobre todas las cosas es nuestro hábitat.
Muchas personas sólo se ocupan de su cuerpo cuando este enferma y otras tantas están obsesivamente preocupadas por su aspecto físico. Pero a mitad de camino entre la desidia y la obsesión debe estar el cuidado equilibrado y apropiado de nuestro cuerpo.
Muchas situaciones de nuestro día a día provocan tensión en el cuerpo. La repetición constante de ciertos movimientos debido a nuestro trabajo o la práctica de deporte para estar más en forma nos llevan a tener en ocasiones dolores, rigidez, espasmos musculares.
Estas molestias son debidas a la acumulación de sustancias de desecho en el músculo.
Con el masaje terapéutico aceleramos la eliminación de estas sustancias tóxicas a la vez que aumentamos el aporte de oxígeno al tejido con el fin de acelerar la recuperación de lesiones y de numerosas enfermedades.
La salud de nuestro organismo depende de la salud de nuestras células y éstas dependen de un buen flujo de sangre y de linfa. Con el masaje terapéutico mejoramos estas dos circulaciones llevando así nuevos nutrientes y eliminando sustancias tóxicas.
El masaje terapéutico aumenta la calidad de la sangre (Glóbulos rojos y blancos) aumentando así la capacidad para transportar oxígeno.
Como si todos estos beneficios no fueran suficientes, hoy en día sabemos que los masajes terapéuticos, estimulan la liberación de endorfinas, que nos ayudan a combatir el dolor y dan sensación de bienestar.